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jueves, 22 de julio de 2010

Mi experiencia en Australia: parte 3ñ

dicen que las cosas desde afuera se ven mas claras, que una nueva forma de ver el mundo es siempre bien recibida, no puedo creer que estos 6 meses afuera hayan pasado tan rapido, parecieran semanas

que les puedo decir, australia no es como muchos se lo imaginan, tiene todo lo bueno de ser un pais desarrollado, si, pero a la vez con todos esos vicios que sufre la sociedad occidental, me imagino que en estados unidos o en europa eso debe ser mas fuerte

que increible que las cosas que mas se echen de menos no tienen nada que ver con lo que uno esperaria de las cosas que en Chile se destacan como progreso, desarrollo y todo ese blabla, sino que todas esas cosas que nos esforzamos por ocultarlas y que en la politica se cubren tras una careta de modernidad

que nuestro idioma español sea uno de los idiomas mas estudiados, y el segundo idioma nativo en el mundo ruborizaria a cualkiera que predica las virtudes de la cultura de comida rapida, la buena compañia y la costumbre de vivir en familia o con amigos, o de compartir las cosas, o de ser un amigo "paleteado", son cosas que no se encuentran en muchas partes, y es algo que espero que en Chile se mantenga, mas alla de querer dejar de ser catalogado como uno mas de los paises tercermundistas, deberiamos acordarnos que somos parte de Sudamerica, y es algo que ningun gringo puede decir de si

lunes, 7 de septiembre de 2009

Socialismo para "dummies"

La última vez que escuché decir que Chile es un país ‘socialista’, me di cuenta de que existe una gran confusión sobre la naturaleza de un sistema socialista y que es necesario esclarecer el malentendido.

Socialismo es un sistema económico en el que los gobiernos controlan la mayor parte de la propiedad y/o las decisiones económicas de la sociedad. Es un sistema diametralmente opuesto al capitalismo, en el que los individuos -no los gobiernos- controlan la mayor parte de la propiedad y/o las decisiones económicas de la sociedad.

Por tanto, cuanto mayor sea la proporción de propiedad y/o de decisiones económicas que se encuentren en manos del Gobierno, más socialista es una economía. De ahí que Cuba o Corea del Norte son economías esencialmente socialistas, pues sus gobiernos controlan virtualmente toda la propiedad y las decisiones económicas. EE.UU., España o Australia son economías esencialmente capitalistas, pues una mayoritaria proporción de la propiedad y las decisiones económicas están en manos de los individuos y no en las de sus gobiernos.

Algunos erróneamente califican de comunistas a las naciones del primer grupo, sin tomar en cuenta que el comunismo es un sistema económico utópico que nunca ha sido aplicado en ninguna parte del mundo.

Vale aclarar también que socialismo y capitalismo son sistemas económicos, no sistemas políticos. Feudalismo, marxismo, fascismo, populismo, así como las teocracias de Oriente Medio y el recientemente inventado socialismo del siglo XXI, son sistemas políticos que tienen como propósito sostener sistemas económicos socialistas. Por otro lado, la social democracia -que promueve una intervención limitada del Gobierno en la economía y el desarrollo de programas sociales- es el sistema político que sostiene a la gran mayoría de naciones capitalistas del mundo.

Por tanto, el hecho de que Chile tenga un Gobierno socialdemócrata y programas sociales, no convierte a su sistema económico en socialista. De hecho, Chile es el país más capitalista de Latinoamérica, tal como lo refleja el privilegiado lugar que ocupa -justo luego de Inglaterra- en el índice mundial de libertad económica que elabora anualmente la Heritage Foundation, lo que muestra la muy limitada intervención de su Gobierno en la propiedad y decisiones económicas de los chilenos.

Ecuador, en cambio, se ubica en uno de los últimos lugares del ranking por la masiva intervención gubernamental que existe en su economía, a pesar de que al Gobierno de la revolución ciudadana(¿?) todavía le queda mucho por avanzar en su agenda económica socialista. Por ello, estimado lector, la próxima vez que alguien le hable de socialismo, piense en Cuba, no en Chile.

La injerencia Chavecista en Chile a traves de Marco Henriquez Ominami

Max Marambio, hoy millonario chileno, ex colaborador de los servicios secretos cubanos durante su exilio en Cuba, muy cercano a Fidel Castro -quien le permitió amasar una enorme fortuna con negocios en dólares en el apartheid turístico de la Isla-, es el director de la campaña de Marco Enríquez-Ominami y, presumiblemente, su mayor financiero. Enríquez-Ominami es un senador socialista radical, hijo de Miguel Enríquez, dirigente comunista del Movimiento de Izquierda Revolucionario, muerto en un tiroteo con la Policía en 1975, cuando Marco estaba recién nacido. El joven candidato se propone: “Terminar con esta sociedad brutalmente clasista”.

Si Enríquez llegara a la Presidencia será el triunfo del castro-chavecismo en Chile, y el fin de las dos décadas de moderación y sentido común que, con diversos matices, han caracterizado a los cuatro gobiernos de la Concertación de centroizquierda que han ocupado el Palacio de la Moneda. El país volvería a la crispación de los años setenta y se perdería todo lo que tiene de notable y ejemplar el llamado “modelo chileno” para el resto de los latinoamericanos.

Exactamente lo que desea que suceda el Gran Elector, Chavez, enemigo a muerte de la dulce izquierda vegetariana chilena.

domingo, 16 de agosto de 2009

Chile, Destino Manifiesto


por Alexis Lopez Tapia

Los chilenos somos -fundamentalmente- incultos, y por cierto, fundamentalmente hábiles e incluso muy inteligentes en ciertos aspectos básicos de nuestra conducta.

Durante la conquista y los trescientos años de colonia, no tuvimos la oportunidad -ni nos interesó en demasía-, hacernos de un amplio bagaje de conocimientos poco aplicables, demasiado abstractos y teóricos que, por sí mismos, no nos aseguraban -ni siquiera hoy- la simple subsistencia en este largo valle entre el mar y las montañas.

Aprendimos a ser prácticos, "económicos" incluso.

Tal noción de práctica y economía nos ha marcado a fuego, incluso hasta nuestros días.

Las anécdotas acerca del "chileno" que solucionó un tremendo problema de mecánica o de ingeniería "con un simple clip, o con un chicle", son una constatación patente de esto último.

Cuando la señora de alguna población -que con suerte terminó cuarto medio-, o un "maestro chasquilla" -que apenas llegó a octavo-, son capaces de resolver arduos problemas tecnológicos aplicando simple lógica o conocimiento empíricos, nos encontramos frente al resultado objetivo de una historia donde las carencias fueron, y siguen siendo, sistemáticamente suplidas a fuerza de inteligencia práctica pura.

Vivimos en un territorio hermoso, enormemente feraz hasta cierto punto, pero a la par, absolutamente duro y riguroso con aquellos que no logran resolver rápidamente los problemas fundamentales de la existencia. Españoles y Mapuches -"indios visigodos" todos en general-, comprendieron por la fuerza que en Chile vale mucho más ser práctico que soñador... aunque sean los sueños profundos del Alma Nacional los que nos han animado siempre.

Estamos marcados por este constante existir de quinientos años en el angosto valle del Chile Central, donde apenas hay tiempo para la reflexión profunda, ya que la simple sucesión marcada de las estaciones y los cambios cíclicos, nos demanda y nos obliga a permanente adaptación práctica, y paralelamente nos niega el derecho a profundizar demasiado en el análisis de qué somos y a dónde vamos.

De allí que únicamente consideremos efectivamente relevante al Estado en situaciones de catástrofe -algo también cíclico en nuestra historia-, y que por ello, en general, tengamos más admiración por aquellos políticos que solucionaron parte de nuestros problemas prácticos, que por esos otros que tuvieron alguna visión de mayor amplitud teórica, y muchas menos consecuencias cotidianas.

Cuando alguno de estos últimos surge ¡brillante!, en medio de la opaca y rutinaria medianidad provinciana que nos embarga desde el origen, o bien lo transformamos en Mito -y por ello, en parte, en una mentira-, o bien lo condenamos a la Muerte Histórica, por haber sido incapaz de cumplir con todas nuestras expectativas.

Admiramos así (e internamente también odiamos, por supuesto), contradictoriamente, a Lautaro y a Valdivia, a Portales y a Balmaceda, a Salvador Isabelino, y -por supuesto-, también a Augusto José Ramón.

Por ello, nuestros "Máximos Héroes" -como alguna vez me señaló uno de mis Maestros-, "son siempre sospechosos".

Abusamos, por ende, del "chaqueteo y del serrucho", no porque en realidad menospreciemos a aquel que nos supera, sino simplemente porque -en nuestro fuero interno-, creemos o ciertamente sabemos que posiblemente somos mucho mejores que él.

Somos, de este modo, bastante taimados y peligrosos: podemos pasarnos la vida entera pensando en cómo fregar a nuestros enemigos, ¡y pobre de aquél a quien consideremos como tal!

Dicen... por ello, que somos un Pueblo "belicoso", y la verdad entera es que en realidad no lo somos... simplemente se trata de que hemos vivido una vida entera luchando contra nuestro sino como Nación, y contra nuestro propio sino como chilenos, ¡y pobre de los estúpidos que nos compliquen demasiado la vida que llevamos, ya de por sí demasiado difícil para ser condescendientes por leseras!

Somos, sí, absolutamente beligerantes y combativos... aunque esos temas del "Nuevo Orden Mundial", la "Economía Globalizada", y los preceptos "universales" de los "Derechos Humanos" nos obliguen permanentemente a pensar más allá de nuestras fronteras.

Claro.

Somos fundamentalmente prácticos y bastante adaptables.

Y cómo no serlo...

Vivimos en un país maravilloso, incluso pese a nosotros mismos.

Cierto, soñamos con el resto del Planeta... pero nos sigue abismando el misterio profundo de nuestras propias raíces.

Tenemos perpetuas ansias de horizontes lejanos, pero a la par nos sentimos íntimamente desamparados en medio de la pampa inabarcable.

Soñamos con cielos inauditos, pero sólo nos sentimos protegidos al mirar las estrellas únicamente entre el mar y la cordillera.

Durante doscientos años hemos sido los "bichos raros" del vecindario regional... demasiado serios para ser felices como los brasileños, demasiado conscientes de nuestras limitaciones para ser tan extrovertidos como los argentinos... demasiado sencillos para comprender las complejidades aristocráticas del virreinato del Perú, y enormemente llanos para llegar a las alturas conceptuales del altiplano boliviano.

Somos simplemente chilenos, y a veces, no nos alcanza ni siquiera con eso.

En nuestro campo profundo, abundan los apellidos "hobbit", como Acevedo, Olivares, Montecinos y Arce, por citar sólo algunos.

Somos un engendro eternamente a medias, entre la "gente de la tierra", y los "hijos de alguien".

Pero allí -profundamente enterrado en nuestra memoria genética... colectiva... nacional-, hay una ansia permanente de otros horizontes, de lejanas latitudes. Como si toda nuestra Historia de carencias y dificultades nos estuviese permanente llamando a superar nuestros propios límites. A llegar más allá pese a todo.

Chile es una Promesa que aún no hemos cumplido.

Chile en un sueño que aún no terminamos de soñar.

Chile es el brillo en los ojos de nuestros hijos antes de que el invierno de los problemas vuelva opacas sus miradas.

Chile no es un "destino manifiesto"... es la simple esperanza de superar nuestras propias limitaciones y carencias.

Y si hay algo por lo que estoy y moriré orgulloso de Ser Chileno, es porque nadie más en todo el Mundo, y ni siquiera en el último rincón del Universo, tendrá esta inaudita capacidad de ser a la par un escéptico y perpetuo pragmático... y paralelamente un eterno soñador y aventurero.

Chile no tiene un "destino manifiesto". No lo necesita, no lo requiere.

Chile es simplemente la esperanza de construirlo, pese a todos y pese a todo.

Por eso Soy -orgullosa y humildemente- Chileno. Y por eso estoy dispuesto a Morir, y sobre todo, a Vivir así, simplemente por serlo.

¡Yo construyo mi Destino!

Y Chile debe aprender a construirlo, de una vez y para siempre.

Eso es todo.

domingo, 28 de junio de 2009

Tsunami en Chile???

Aquí les dejo con la famosa carta que ha provocado pánico en todo Chile, una carta de Hugo Gomez Solis, contador y "vidente" enviado a la oficina de la ONEMI. Alli expresa sus "visiones" de un cataclismo que afecte a todo nuestro país la madrugada del 29 de Junio entre las 4:00 y 4:30 am.





Además se había adjuntado una hoja en donde se decía las probables intensidades en escala Richter de los sismos que afectarían al país:

Arica 4 - 5º

Iquique 3 - 4º

Tocopilla 3 - 4º

Calama = 8º

Antofagasta 4 - 5º

Chañaral = 2º

Copiapo 1 - 2º

Vallenar 2 - 3 º

Coquimbo/Serena 3 - 4º

Ovalle 2 - 3º

Illapel 1 - 2º

La Ligua No se persive

Los Vilos 8 - 9º

San Felipe/Los Andes 6 - 7º

Quillota 4 - 5º

Viña/Valparaiso 3 - 4º

Santiago 7 - 8º

Melipilla 5 - 6º

San Antonio 4 - 5º

Rancagua 6 - 7º

San Fernando 6 - 7º

Curico 6 - 7º

Talca 7 - 8º

Linares 7 - 8º

Cauquenes 6 - 7º

Chillan 5 - 6º

Concepcion 3 - 4º

Talcahuano 3 - 4º

Los Angeles 2 - 3º

Angol 1 - 2º

Temuco No se percibe

No me creo en realidad esta noticia, aunque de todas formas hoy en la noche se va a saber si era verdad o no. Un cataclismo así de grande se ha profetizado desde hace muchos años, que la geografía de Chile iba a cambiar en forma dramática. Si es la voluntad del Señor que ocurra esto, nuestro deber es clamar por nuestro país, por la misericordia del Señor, y para que los casos fatales sean mínimos y por sabiduría para la Onemi, que harto le falta para fenómenos de esta envergadura.